Veo, a mis pies, gente. Vida.
Oigo las hojas que caen.
Huelo ozono, azufre, lluvia.
En esta fría, gris, húmeda y maravillosa mañana de febrero, veo, oigo y huelo, con alivio, que la vida sigue. Ni la alarmante contaminación, ni la crisis económica, ni la estulticia política la han paralizado.
Vamos, hábla con él. Díle que es necesario, incluso imprescindible. Hazle sentir que forma parte de la máquina natural.
Desde la torre te veo. Desde la torre te huelo.
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