Sin embargo, gritan.
Gritan al tiempo: cencerros, perros, balidos, pasos que salen del camino, caminantes... Caminan y caminan hacia el futuro, hacia los buenos pastos. Luego, unos meses después retornarán a invernar en sus lugares de origen; los ruidos del rebaño volverán a escucharse en el camino de Alcalá.
¿Y ahora? ¿Qué oyen? ¿Qué escuchan, Pepa? Silencio en la plaza.
Sólo una vez al año (como antes) vuelve a vivir la Cañada Real de Madrid. Una vez al año vuelve a hacer honor a su nombre. Y ese día se escuchan más reproches que felicitaciones.
¡Qué le vamos a hacer! ¡Es el progreso!
Silencio.


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